
Baños de hielo: los beneficios post carrera
Los baños de hielo, también conocidos como inmersión en agua fría (IAF), son una técnica terapéutica que puede ayudar a mejorar la recuperación muscular y el rendimiento deportivo.
Los baños de hielo pueden ayudar a: Reducir la inflamación y la hinchazón de los tejidos, Disminuir el dolor muscular, Acelerar el proceso de recuperación, Mejorar el rendimiento general.
La IAF funciona porque la baja temperatura del agua ralentiza el flujo sanguíneo, lo que permite que la sangre circule más rápido al volver a la temperatura ambiente. Esto ayuda a que la sangre llegue más rápido a los músculos dañados para ayudar en la reparación y reducir la inflamación.
Los beneficios de los baños de hielo
Para aprovechar los beneficios de la IAF, se recomienda sumergirse en agua a una temperatura de entre 11 y 15 °C durante 11 a 15 minutos.
Al salir del baño de hielo, es importante tomarse el tiempo para secarse con una toalla calentita o darse una ducha templada para restablecer la temperatura habitual del cuerpo. Si no se entra en calor, se puede beber algo caliente para acelerar el proceso.
Sin embargo, aplicar los baños de hielo con frecuencia o indiscriminadamente en entrenamientos menos exigentes puede producir una adaptación muscular que limita las mejoras adaptativas.